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Cómo se hace el diagnóstico de la
osteoporosis
En general, se sufre una enfermedad cuando se siente
una molestia o dolor. Sin embargo, éste no es
el caso de al osteoporosis ya que es una enfermedad
asintomática, es decir que no se siente nada:
ni dolor ni molestias. «Tiene que quedar claro
que si se siente dolor lo más probable es que
no sea osteoporosis», aseguran los facultativos.
Al ser una enfermedad que no tiene síntomas específicos
es muy complicado diagnosticarla, pero existen algunos
signos que pueden suponer una osteoporosis. Estos son:
Sufrir fractura, que es la forma mas evidente.
Tener un dolor en la zona lumbar o dorsal baja
que aumenta con el ejercicio y cede con el reposo.
Bajar de talla: las mujeres que se dan cuenta
que su altura disminuyó unos centímetros.
Ante cualquiera de estos signos se debe consultar con
el médico de cabecera o de confianza para que
el determine si su problema puede estar relacionado
con la osteoporosis.
Los métodos de diagnóstico más
utilizados son:
La radiografía: aporta poco, pero sirve
para determinar si existe, por ejemplo, una fractura
de una vértebra.
La densitometría ósea: es la que
permite estudiar la cantidad de tejido óseo calcificado
que se encuentra en el interior del hueso. Es un método
no invasivo, útil para conocer la capacidad del
hueso para responder a presiones externas.
El médico puede, de este modo, evaluar los riesgos
de fracturas y establecer el tipo de tratamiento más
adecuado para su paciente.
El ultrasonido: esta técnica permite conocer
la arquitectura del hueso, además de su densidad.
Lo más probable es que, en el futuro, estas tecnologías
se sumen a la ya experimentada densitometría,
lo que nos dará la posibilidad de efectuar un
diagnostico mas completo.
Los marcadores bioquímicos: hay diversos
marcadores que se pueden medir a través de la
sangre y la orina. Estos reflejan la velocidad con que
se destruye y se regenera el hueso. Estos marcadores
son sustancia provenientes de la degradación
del hueso, las que se eliminan por orina. Los estudios
están orientados al conocimiento de la velocidad
del metabolismo óseo. Cuando hay osteoporosis
la fase de destrucción del hueso es mayor que
la deformación.
Una vez que se obtiene los resultados de estos análisis
mas la historia clínica del paciente, el médico
está en condiciones de hacer el diagnóstico
y encarar el mejor tratamiento.
El mejor tratamiento para los huesos frágiles
Los tratamientos para la osteoporosis avanzan día
a día porque se le considera la enfermedad crónica
más común del mundo.
El estudio sistemático de las mejores formas
de tratar esta enfermedad llevaron a que, con un buen
tratamiento, el hueso no solo se mantenga sino que también
se recupere. Por lo tanto, se puede decir que nunca
es tarde para tratar la osteoporosis. Esto sí,
se debe considerar que el tratamiento para la osteoporosis
dura como mínimo 2 años porque el hueso
va cambiando de a poco. Por eso si una persona hace
una terapia de 2 ó 3 meses es lo mismo que si
no se trata.
Los avances científicos también se pueden
ver el nivel de la evaluación de los resultados
del tratamiento.
Hasta hace unos años se medicaba a una persona
y recién al año se podía saber
cual fue el resultado; hoy en día, con los métodos
de análisis que existen se puede saber a los
3 ó 4 meses si la medicación está
actuando en la forma que se espera. Además, si
por alguna razón una persona deja de responder
a una mediación, se la puede cambiar para que
el hueso se siga recuperando. Según los especialistas,
un buen tratamiento puede llegar a recuperar por año
entre un 4 y un 6 % del hueso.
El criterio de la terapia es medicar al hueso hasta
que esté dentro de los valores normales, pero
cuando se está frente a un caso de una gran pérdida
de masa ósea y deformación de la arquitectura
corporal, la finalidad del tratamiento es reducir la
probabilidad de fracturas y de mayor deterioro óseo.
Los tratamientos para las mujeres con osteoporosis varían
según su condición personal, pero se puede
decir que el gran problema del sexo femenino comienza
con la menopausia y los criterios para la terapia son
los siguientes:
Mientras la mujer menstrúe y no tenga
una enfermedad en el hueso, su probabilidad de tener
osteoporosis es mínima, si la tiene, lo que hay
que tratar es la enfermedad que la está provocando.
Si una mujer posmenopáusica tiene un hueso
sano, pero los análisis muestran que su hueso
cambia rápidamente, es necesaria la prevención,
que consta de una terapia con estrógeno acompañado
de prostageno, en el caso de rechazarlo, se le puede
recetar fosfonato o calcitonina.
Si una mujer posmenopáusica ya tiene osteoporosis;
además de incrementar la ingesta de calcio y
la actividad física, y la exposición al
sol, necesita medicamentos que recuperen el calcio de
los huesos.
Hay dos tipos de tratamiento farmacológico:
Hormonal: con hormonas sexuales.
No hormonal: con medicamentos que actúen disminuyendo
la pérdida del hueso y aumentando su formación.
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